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Sep
01

VIDEOJUEGOS SÍ… VIDEOJUEGOS NO…

Hace unos días fue el Día Mundial del videojuego, creado y celebrado por una serie de revistas de “Gamers” . Lo cierto es que hoy en día, junto con varios teléfonos móviles y una Tablet, raro es el hogar que no cuenta con una consola de juegos Nintendo, Play Station o Xbox… siendo una de las formas de entretenimiento más populares. Según la Asociación Española de Videojuegos (AEVI) en España un 42 % de los habitantes (unos… ¡15 millones!) los prefieren para pasar parte de su tiempo de ocio. Y no solo se trata de niños y niñas o adolescentes, los adultos también recurren a ellos.

No entramos en el debate actual sobre el efecto de las pantallas en edades tempranas, ni de esa habilidad “innata” de los bebés de ahora para manejar determinados dispositivos. Ya sabemos que los niños y niñas de ahora son nativos digitales y que han nacido inmersos en un mundo en el que los móviles y tablets se han convertido en un elemento indispensable en la vida diaria.

Los videojuegos se han ido abriendo paso en la vida de las familias. Seguramente porque los primeros gamers de las familias de ahora son los padres y madres, que ya no demonizan tanto los videojuegos ya que son conscientes del lado negativo, pero realzan y se apoyan en los beneficios, de los mismos.

Hasta los colegios y profesores innovadores gamifican sus sesiones y asignaturas apoyándose en el formato de juego “online” con retos y pantallas por niveles de complejidad, en los que los alumnos se convierten en jugadores protagonistas de su aprendizaje.

Desde el punto de vista más tradicional, todos somos conocedores de los peligros de los videojuegos, que más que del propio juego o “maquinita” el peligro parte de una mala gestión y selección según las edades de los participantes:

·   Abusar del tiempo ante la pantalla, perjudica el grado de atención para la lectura y estudio. A esto hay que añadir que la motivación pasará a depender del premio y resultado inmediato… dejando de un lado la valoración del proceso y la necesidad de concentración en el mismo.

·   El videojuego recrea una vida irreal e idílica para el jugador/a, esto puede generar dependencia y adicción de ese mundo y problemas para afrontar la vida real. De ahí los numerosos artículos sobre adicción y aislamiento.

Para evitar estos daños y otros es imprescindible, la apertura de la familia hacia el mundo del videojuego y la comunicación. El videojuego como el uso del móvil, siempre estará ahí y si no lo conocemos y nos interesamos por su influencia en la vida de nuestro hijo/hija o alumnado se volverá en nuestra contra. 

Lo importante es que sean una herramienta más en casa para el entretenimiento, una opción más no la única… con un tiempo establecido y unas normas de uso o juegos permitidos (si no es permitido hasta 12 años, si el niño/a tiene 8 años no podrá jugar, aunque lo consideres muy maduro o jueguen sus amigos) incluso que ofrezca un tiempo de juego en familia.

Los videojuegos por otro lado ofrecen una serie de bondades, cuando se gestionan de forma adecuada:

·   Ayudan a focalizar la atención visual, lo que aumentaría nuestra capacidad lectora. Incluyo hay una serie de investigadores que están desarrollando unos juegos para luchar contra la dislexia.

·   Lejos de la idea de que aíslan al jugador, los videojuegos pueden ayudar a mejorar la relaciones. Las actualizaciones de realidad virtual, la selección de diálogos para conseguir información necesaria en tu aventura, o la realidad aumentada con retos escondidos por la ciudad, ayuda a los “gamers” a buscar formas de comunicación efectivas y mejorar su iniciativa social.

·   Son una buena opción para mejorar la condición física. Los juegos de fitness coreografías y movimiento ayudan a mantener la forma, corregir la postura corporal, mejorar la coordinación o incluso ayudar en la recuperación de una fractura. Hospitales como el Niño Jesús de Madrid ya lo han probado con sus pacientes.

·   Reducen la sensación de dolor. Al estar focalizado en el juego e inmerso en la aventura “poco común”, la persona aleja de su mente la sensación de sufrimiento. Lo demuestra un estudio llevado a cabo con niños y niñas hospitalizados que recibían quimioterapia. De ahí la atención necesaria por parte del adulto, por si el niño o niña se encuentra en una situación difícil, no haga del videojuego su refugio.

·    Ayudan a gestionar conflictos y la frustración. Las elecciones de búsqueda, herramientas, antídotos, estrategias de forma rápida que hace un jugador… ayudan a que la búsqueda de soluciones ante un conflicto sea más ágil.  Al igual que la gestión de la frustración ante un Game Over o “pérdida de vidas” ya que se solventa con “volver a jugar”. Para ello, es importante ayudar a los niños y niñas a exponer lo que sienten durante el juego, incluso acompañar en las selecciones para que expliquen sus elecciones y así sean más racionales y nos permitan conocer sus intereses y conectar con ellos y ellas.  Si el niño o niña, no ha tenido límites, ni ha experimentado un “no” o no se ha enfrentado a situaciones en la que no ha conseguido aquello que desea o experimentado “fracaso”… Tal vez no sería apropiado que se adentre en el mundo del videojuego todavía ya que el Game Over es temporal y la pérdida de vidas puede ser reversible.

Como todo, vemos que tienen sus pros y contras. Para disfrutar de sus beneficios os aconsejamos:

·   Hablar con vuestros hijos e hijas, sobre los juegos y acompañar en la selección e incluso durante las sesiones de juego, de forma que conectéis con ellos en vez de generar una barrera.

·   Jugar juntos, a aquellos juegos de movimiento, retos de baile, deportes o misterio. De forma que el videojuego forme parte del ocio familiar de una forma saludable.

·   Antes del videojuego otras formas de entretenimiento y el aburrimiento. Un niño o niña debe tener alternativas de juego, salidas a la naturaleza y a la calle, disfraces, lectura, pintura, amigos, música… etc antes que el videojuego, de forma que éste sea una alternativa más en casa, no la única.

·   Establecer lugar y tiempos de juego, para bloquear esa inmersión en el juego durante toda una tarde para disfrutar de otras alternativas de ocio y opciones para llenar el tiempo libre.

·   Prestar cuidado a las comunidades online y los jugadores que cooperan con vuestros hijos e hijas.

·   Permitir que os expliquen y ser torpes en algo, cuando muestran su talento frente al adulto los empoderamos y será más fácil que confíen en nosotros y nos integren en el juego.

¿y tú? ¿Juegas a algún videojuego en familia? ¿cuál es tu favorito?

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