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Ago
01

DÍA MUNDIAL DE LA ALEGRÍA

 

 

Hoy en el día mundial de la alegría queremos compartir con vosotros/as unos tips y reflexiones para que haceros felices sea una tarea diaria en vuestra agenda y que seáis conscientes de cómo día a día estáis haciendo felices a vuestra familia y amigos/as.

Todos y todas somos capaces de reconocer la alegría. Ese sentimiento tan placentero que nos inunda como una ola, recorre gran parte de nuestro cuerpo y acaba reflejado en una gran sonrisa. Esta ola va dejando a su paso gustosas endorfinas que nos permiten sentir un bienestar pleno; aunque desgraciadamente momentáneo. Esa es la parte negativa o quizás la que hace grande a la alegría; ya que no se trata de un estado permanente ¿o sí?

Antiguos pensadores como Marco Aurelio ya hacían referencia a que quizás no sean las circunstancias las que nos molestan sino las interpretaciones que hacemos de ellas. ¿Es posible que alguna vez hayas hecho un juicio desmesurado sobre un contratiempo o simplemente una valoración que no haya ayudado mucho para su resolución? ¿y puede haberse dado el caso de que en alguna ocasión no te hayas parado a disfrutar de la alegría que un hecho te producía?

Daniel Goleman lo tiene claro; la felicidad es cosa de actitud. Somos responsables de nuestra felicidad al igual que lo somos de cualquier actitud. Y aunque suene soñador las actitudes se pueden cambiar.

Gestos de alegría básicos como por ejemplo la risa son apreciados por todos y todas como seres sociales que somos. Las personas con humor suelen resultarnos atractivas por el simple hecho de que aquello que nos hace reír nos hace sentir bien y lo queremos para nuestra vida.

Estudios han demostrado que la alegría tiene consecuencias muy positivas en la creatividad, la organización, la planificación y la resolución de problemas. En otras investigaciones las conclusiones apoyan la premisa de que los empleados/as felices son más productivos/as y rinden mejor en sus puestos de trabajo. Anotación para los y las grandes CEOs.

El juego esta siendo reivindicado como un canal para conseguir alegría en los más pequeños. André Stern en su libro Jugar apuesta por el juego como herramienta de disfrute al mismo tiempo que nos lleva a aprendizajes de gran calidad. Inma Martin en ¿Jugamos? Nos habla de la actividad lúdica como una actividad que nos lleva a vivir las dificultades como retos y ¿no trataba de eso la alegría, de actitud?

Además de con el juego podemos ayudar a nuestros hijos e hijos a ser conscientes de la alegría y como consecuencia a ser felices. Álvaro Bilbao en El cerebro del niño explicado a los padres nos da algunos consejos que quizás llevéis a cabo sin daos cuenta.

-    Valorar junto a los niños/as el hecho de tener hobbies y actividades con las que disfrutan hasta perder la noción del tiempo. Y si tú las tienes siéntete afortunado/a.

-    Dirige la atención de los niños/as hacia lo positivo. Para amenizar la cena pregúntales que tres cosas alegres les han pasado durante el día. Y haz tú el mismo ejercicio. Prestaréis mayor conciencia a lo positivo, conoceréis lo que hace feliz al otro y dejaréis de lado la televisión.

-    No eres el genio de la lampara por lo que no debes satisfacer todos los deseos que el niño/a exprese. Un juguete nuevo puede venir acompañado de un subidón de felicidad, pero un subidón que puede desaparecer en unos minutos. Si ese juguete de verdad es algo importante tenemos que conseguir que el niño/a así lo aprecie. No es uno más.  No colmándole todos sus deseos les trasmitimos que la felicidad no siempre está en lo que no se tiene y que no podemos tener todo aquello que deseamos. 

Poco a poco serán capaces de apreciar que las personas se sientes felices por como son, por sus experiencias y por las relaciones con los demás y los vínculos y relaciones que se generan.

Asique olvídate de sonreír solo cuando oyes ‘fooooto’ y sonríe. Sonríe por y para ti.

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Jul
17

KIT ANTIABURRIMIENTO EN RESTAURANTES

 

Con las vacaciones y buen tiempo, llegan las comidas en restaurantes y el famoso “terraceo de tarde y noche”. Con la nueva normalidad no hay que olvidar tener cuidado para que nuestra comida, helado o cena no sea un punto de contagio:

 

·         Prestar atención para la desinfección de la mesa, por el personal del restaurante o bar.

·         Utilizar gel hidroalcohólico y limpiar bien las manos de los pequeños, antes y después de sentarnos a la mesa.

·         Retirar y guardar la mascarilla en los momentos apropiados y de la forma correcta.

·         Entretener a los más pequeños para que no se dediquen a toquetear… o invadir mesas ajenas…

 

Para el último punto, os traemos un truco que os servirá con o sin Covid acechando para que cualquier salida y comida fuera de casa sea entretenida, de forma que se reduzca la posibilidad de enfados o rabietas alrededor de la mesa.

 

 

 

¿Qué debemos preparar?

 

Una bolsita (si es de tela mejor) con el fin de guardar nuestro kit antiaburrimiento. Esta bolsa debe ser presentada al niño/a con el uso que va a tener cuando salgamos de casa. Si además, es decorada por los peques, tendrá mayor significado para ellos y ellas.

 

 

¿Qué material seleccionamos para nuestro kit?

 

·         Un bar de hojas blancas dobladas o una libreta pequeña

·         Pinturas pequeñas en una bolsa zip.

·         2 cochecitos pequeños

·         2 muñecos pequeños (por ejemplo: patito de goma)

·         Puzle en lata o en bolsa

·         Juegos de pequeño formato como los preguntones.

·         Tarjetas con fotos de familiares, animales, ilustraciones…

·         Pegatinas y escenarios

·         Elementos pequeños desestructurados (4 palos de helado, pompones, tapones de botella, cordones, pajitas de colores…)

·         4 o 6 fichas de construcción (de madera o encajables)

 

 

Con este material podrán: dibujar, crear recorridos y casitas para los muñequitos, jugar a preguntas y respuestas, jugar con vosotros en plan colaborativo, crear escenarios e historias con las pegatinas… insertar, crear construcciones… como veis podrán crear hasta donde llegue su imaginación.

 

Llévalo siempre que vayáis a salir. Para no olvidarlo puedes colocar la bolsita en la entrada junto a las llaves de casa.

 

Antes de salir puedes pedir colaboración al peque o peques para revisar juntos el material ¿se ha perdido algún elemento? ¿se han acabado las hojas? ¿quieres nuevas pegatinas? ¿cambiamos los muñequitos por otros?

 

De esta forma, anticipas que el niño o niña conozca los elementos que lleva y evitemos la rabieta por alguna cera agotada, no tener las pegatinas que quería o haber olvidado a su pequeño amigo. Incluso puedes añadir alguna sorpresa según edades e interés del niño o la niña, de forma que el kit siempre ofrezca algo nuevo.

 

Utiliza el kit para las esperas al menú, guárdalo durante la comida. Y vuélvelo a sacar cuando el peque haya terminado de comer o para las esperas entre comidas.

Es una forma de entretener a los niños y niñas, incluso divertirse en familia, reduciendo el uso de pantallas y facilitando la comunicación en familia y el vínculo.

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